Tras el torneo, Enkiro despertó en el hospital rodeado de sus amigos. Aunque lamentaba no haber ganado, Eliza lo consoló recordándole que mañana sería su primera incursión oficial a las Cuevas Oscuras.
Más tarde, Enkiro y Eliza pasearon por la zona comercial de Yokawa. Enkiro compró un escudo triangular, mientras Eliza lo guiaba por los mercados de animales, objetos valiosos y la misteriosa "Villa". Al final, ella compró dos collares como "amuletos de la amistad".
Eliza: Me divertí mucho. Como princesa, casi nunca puedo ir de compras yo misma.
Enkiro: Yo igual. Sin ti me hubiera perdido.
Al día siguiente, bajo la guía del profesor Arion, el grupo se adentró en las húmedas Cuevas Oscuras. El ambiente era tenso, cargado con el eco de sus pasos y el misterio de las bestias que allí habitaban.
Arion: No se preocupen, chicos. Las brelas son débiles ante la luz. ¡Formen grupos de dos!
Enkiro y Rikuto hicieron equipo, ganando confianza rápidamente al derrotar a las criaturas y a los Carkos (gusanos resistentes). Nana, fascinada por la historia, descubrió inscripciones de civilizaciones de vampiros en las paredes.
De repente, un rugido aterrador sacudió la cueva. Un Glass, una bestia de garras feroces, emergió de las sombras.
Arion: ¡Vamos, Eliza! Es un Glass, tú misma dijiste que su fuerza no era mucha...
Pero Eliza se quedó paralizada por el miedo. Sin pensarlo dos veces, Enkiro corrió hacia ella, bloqueando el ataque de la bestia. La lucha fue encarnizada en la penumbra. Eliza, viendo a Enkiro defenderla con valentía, sintió cómo sus sentimientos por él se profundizaban.
Tras una intensa batalla, el grupo logró abatir a la criatura.
Arion: (Sonriendo) Sabía que podrían. No iba a intervenir porque estaba 100% seguro de que Enkiro iría al rescate de Eliza, jajaja.
Eliza: (Sonrojada) Aaa...
La incursión terminó entre risas y una pesada broma del profesor, pero para Eliza, algo había cambiado para siempre. Se había enamorado de verdad.