Hiroshi Ono se encontraba sumido en la preocupación en su castillo en Emerfall. Las tensiones aumentaban cada día, con grupos de soldados que se aproximaban peligrosamente al castillo con la intención de derrocarlo. Él representaba una de las últimas defensas de la alianza de Ono, y la batalla se volvía cada vez más sangrienta.
En medio del caos de la guerra, cuando Hiroshi Ono parecía estar al borde de perder la batalla, una luz misteriosa lo rodeó de repente. De entre los destellos, surgió una figura femenina, visiblemente alterada, como si estuviera siendo perseguida. Sin detenerse, la mujer se acercó a Hiroshi y le entregó una espada aparentemente común.
"¡Toma la espada, rápido!" instó la chica con urgencia antes de desaparecer en un destello.
Hiroshi, desconcertado, tomó la espada entre sus manos. Aunque al principio no sucedió nada notable, experimentó una extraña sensación de conexión con el arma. La chica, al ver la situación, solo sonrió y se desvaneció nuevamente en el aire...
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Acabo de cumplir 16 años, y supuestamente ya sabría qué hacer con mi vida. Mi padre dice que debo ir a estudiar a la Academia de Magia Joltran, que está en el reino de Yokawa, pero yo no entiendo por qué debería ir a una Academia de Magia. Estoy feliz aquí; puedo cazar mi comida, puedo defenderme, me siento feliz con Danna. Además, ¿para qué querría aprender magia? ¿Acaso hay guerras? Con la espada es suficiente. No, definitivamente no es necesario ir a una academia. ¿Verdad, Kriko?
Kriko: gua gua gua
Enkiro con una mirada pensativa: No te preocupes, nunca te abandonaré.
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Enkiro se sentó a la mesa junto a su familia y comenzaron a cenar en silencio. El ambiente pesado no permitía que nadie pronunciara alguna palabra. Enkiro miraba fijamente su plato, pensando en lo que su padre le había dicho sobre la Academia de Magia Joltran... Sabía que tendría que tomar una decisión difícil, pero también sabía que yendo a esa academia aprendería mucho, y eso, de alguna manera, lo emocionaba.
Antes de que el sol brillara, Enkiro se despertó bruscamente por el ruido que había afuera. Se escuchaban choques de espadas, la gente gritaba...
"¿Qué está pasando?"
Tomó unos segundos para reaccionar y se precipitó hacia la habitación de sus padres. Sin embargo, al llegar, se dio cuenta de que ya no estaban. Un escalofrío metálico recorrió su espina dorsal. Con ansiedad, salió de su casa y lo que vio solo podía describirse como una pesadilla; su pueblo estaba siendo atacado. Al parecer, el causante era una persona misteriosa que cubría su rostro con una capucha, además de tener una capa oscura, pareciera como si la misma muerte hubiese llegado.
Enkiro observaba con miedo a los cadáveres que yacían en el suelo. Entre ellos pudo observar a su madre tendida en el suelo, agarrando con fuerza a su hermana, que aparentemente yacía sin vida...